Con un ojo en el auto azul estacionado al otro lado de la calle, Farshad entró en el ruidoso taller para buscar a Shahbaz. Si pudiera hacer las cosas a su manera, nunca se encontraría con Venganza cara a cara, pero las circunstancias habían cambiado de manera súbita y terrible. Farshad necesitaba con urgencia un carro que no llamase la atención como el taxi negro de su primo. También necesitaba un chivo expiatorio. Shahbaz podría proporcionarle ambas cosas.
—Disculpe —le dijo a un empleado con