Kimberly desvió la mirada. —No, no me la he hecho —dijo—. Quería esperar dos semanas antes de hacérmela para estar segura del resultado. Pero no te preocupes —añadió de inmediato—. Me siento bien.
Asher asintió. —De acuerdo —dijo—. Estoy aquí si me necesitas.
—No tienes que irte. Pase lo que pase —dijo Kimberly.
Asher asintió. Pero no le dijo que si ella estaba embarazada de su hijo, ni loco se iría.
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Comieron rápido y, al poco rato, no paraban de elogiar la c