—Quiero disculparme por mi comportamiento... Por mi frialdad —lo saludó—. Es que, bueno, esa noche estaba muy sensible y cansada, y perdí los estribos. Y fue culpa mía que... Eh... Ya sabes. Solo quiero que sepas que lo siento. Mi padre me dice que a veces me dejo llevar demasiado por las emociones y pierdo la compostura.
Asher no esperaba una disculpa. Se quedó mirándola fijamente, así que ella continuó: —Entonces, ¿por qué no vienes conmigo al restaurante chino que está a unas cuadras y podem