Capítulo 8 —Que me lleve el diablo
Oriana:
Nunca había tenido tanto contacto físico con Iván como ese día y era algo que me gustaba y mucho, hasta que Sandra no me había preguntado si me gustaba, no me había puesto a pensar en ello, y sí, el asunto era que me engañaba cuando decía que era por mi madre, era por Iván, él estaba quitándome el sueño. Cuando salió del café, corrí hasta alcanzarlo en el estacionamiento. Se podría decir que me había confesado que yo también le gustaba. Me tenía abraza