—¡Papá! —exclama Montserrat al ver a Carlo cerca.
—Mi pequeña, pensé que te perdía —expresa el hombre mayor mientras la abraza y besa su frente. Luego, le dirige una mirada penetrante a su yerno—. Gracias por cuidar de mi hija, pero aún no sé qué fue lo que sucedió.
En ese momento se acerca Margaret a revisar a Montse.
—Disculpe, señor, pero debo revisarlos en especial a ella, ya que sufrió un infarto —menciona la doctora y Carlo asiente.
—Debemos partir, después hablarán. El clima del