—¡Montse, bella detente! —La cerveza no es jugo y te puede pegar tu prendidita —le advierte la Venezolana. Han pasado una tarde espléndida donde recorrieron el pueblo colonial y probaron la comida típica del lugar.
—Milca, pero es que esta bebida está deliciosa, frente a este hermoso atardecer, esta gente tan maravillosa que te hace sentir en casa… ¡De verdad tienes un país muy lindo!
—¡Ay! Ven para acá hermosa, te doy un abrazote… Mira a tu esposo, parece un niño pequeño, llevándoles agua a la