Seraphina le lanzó la foto tachada y el lirio seco.
Alaric tomó la imagen, y su rostro pasó de la irritación al horror puro en un segundo.
—¿Cuándo llegó esto? —preguntó Alaric, su voz era un gruñido bajo de furia.
—Hace diez minutos —respondió Daniel, dando un paso al frente—. su suegro está intent