La mañana en la ciudad amaneció con un cielo gris plomizo, reflejando el ánimo sombrío que reinaba en la habitación del hospital.
Seraphina, a pesar de las protestas de los médicos y de la insistencia de Chloe, firmó su alta voluntaria.
Tenía la frente vendada y el cuerpo dolorido, pero su mente fun