El eco de las últimas palabras de Kael dentro del vehículo pareció congelar el aire a su alrededor.
Luvia se quedó absolutamente desconcertada, con los ojos grises muy abiertos y los labios levemente entreabiertos en un gesto de shock.
No supo qué responder.
¿Por qué de pronto Kael le decía cosas se