Capítulo 282
La penumbra del despacho del ala oeste no se disipó con la llegada del alba, sino que se transformó en una atmósfera de oro viejo, atravesada por los primeros rayos de sol que filtraban las brumas sobre los jardines de la Plaza Vendôme.

Eran las seis de la mañana.

El leño de roble en la chimenea de
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