Diego no se negó a aquel beso, de hecho el mismo lo estuvo esperando y sin dudar correspondió, pero aquello caricia no terminó allí, Deborah acarició la cicatriz que Julieta le había provocado hace dos años.
— Quiero ser tuya Diego - y sin saber, sin imaginárselo Diego Petrucci había firmado su sentencia, el hombre no dudo en llevarse a la mujer en un hotel sin pensar en absolutamente nada que no fuera la mujer que tenía en sus brazos.
El hombre la tomó de todas las maneras posibles y en las