— No estoy acostumbrada a que alguien sea lastimado por mi culpa, y le has.
— ¿Por qué razón sigues hablando de otro hombre estando en mi presencia? - Maximus ya se había puesto de peor mal humor.
— Quieras o no tendrás que escucharme, no quiero vivir con la culpa de saber que ha perdido sus manos por culpa mía, te repito que no estoy.
— Basta, con esas mismas manos él estaba dispuesto a acariciar todo tu cuerpo a la fuerza, iba a violarte, por si no te has dado cuenta, es el hombre que te r