El hombre miró de nuevo a Luana. Se levantó y dijo. “Solo por un tiempo”.
Miranda asintió observando la espalda del hombre, él subió a la habitación.
Miranda se acercó a Luana y le sonrió. Llamó a una de las sirvientas “Lleva a Luana a darse un baño y le entregas ropa limpia”. La sirvienta asintió llevando a la chica con ella.
Miranda ya no se sentía tan sola ahora.
Por la noche Paul y Miranda terminaban la cena, poco a poco el nerviosismo de Miranda llegaba, casi era hora de dormir con el