Los guardaespaldas los siguieron, pero se quedaron de pie afuera cuidando a su jefe, Raúl se quedó tomando y fumando en la mesa de la habitación en silencio, mientras que las otras mujeres que quedaban se acercaban a él.
Tiempo después la mujer asustada salió de una de la habitación. “¡Ayúdenme!”.
Los guardaespaldas entraron a la habitación donde estaba su jefe. al mirar la escena se asombraron.
El hombre estaba desmayado desnudo en la cama, ambas mujeres estaban medio vestidas, lloraban hist