GINA.
Ignoro todo pensamiento de autocrítica, y acepto lo que más deseaba. Estar en sus brazos. No me arrepentiré de mi decisión y disfrutaré lo más que pueda de todos los momentos que pase junto a él. Es el momento de aceptar lo que más deseo.
Al pronunciar aquellas palabras, él me observa perplejo. ¿Y quién no lo haría cuando lo había rechazado y hasta golpeado?
— Hermosa, no juegues conmigo.
Dice mirando fijamente mis ojos, seguido a mis labios, lamiendo los suyos, causando que la temperatu