GINA.
No sabría decirles si estas enfermedades se dan de repente, pero ahora que estoy junto a él en su auto, me siento con claustrofobia, escopofobia, ninfomanía, alexitimia ¡Dios! Necesito salir de aquí o te juro que me lanzaré encima de él y arrancaré toda su ropa.
— Gina.
— ¡Sí! —grito asustada e inconscientemente, mirando su rostro que me observa confundido por mi respuesta sin sentido—. Perdón, dime.
— Quería disculparme contigo…
Detiene el auto frente a un semáforo en rojo y entrelazo m