Lucía
Me despierto con una palmada en el trasero. Y es cuando recuerdo el lugar en donde estoy. Y con quien estoy.
Su erección entre mis piernas me eriza la piel y al moverme la fricción solo hace que me caliente más.
—Hmmm, alguien quiere jugar —su ronca voz de nuevo—. ¿Quieres jugar Lucia?
—Buenos días —digo aún adormilada mientras me enderezo aún sobre él. Pero no contesta nada, solo se limita a mirarme. Miro hacia abajo y su miembro está aprisionado por mí—. Lo siento.
Trato de liberarlo p