Peculiar Antojo de embarazadas...
El asombro de Sergey por la petición de su bella esposa se tuvo que quedar para después.
En ese momento Sergey puso en marcha su habilidad con la lengua, probó el sexo de su mujer llevándola a las estrellas, escucharla gemir su nombre, pedirle más y ser hablado de los cabellos lo tenía duro al máximo.
— Oh sí, Sergey, más... Dame más... No pares cariño....
El ruso no necesitó de mucho tiempo para hacerla correr, bebió los jugos de su bella mujer con deleite. Ella quedó sin fuerzas sobr