Un trillizo que hace chantajes.
Desesperada y bañada en llanto, Grace salió de la compañía Larsson, no había nada más que hacer ahí, ya William le había dejado en claro que no le importaba un comino y que no iba a ayudarla.
Sin saber que rumbo tomar. La ex vicepresidente llegó a la mansión en la que había vivido toda su vida, su costoso coche se estacionó justo en la puerta principal.
— ¿Qué es esto? — Preguntó la mujer al ver al menos diez maletas hechas, solo había que echarles un vistazo para saber que eran sus mal