Por la mañana la madre despertó sedienta. Ella echó un vistazo a su alrededor y se encontró con su esposo dormido en el sillón y a su bebé en la pequeña cuna, el niño estaba muy bien abrigado y dormía.
— ¡Ismael... Ismael... Cariño!
El hombre abrió los ojos y se puso alerta de inmediato.
— Aquí estoy mi amor, despertaste al fin, te quedaste profundamente dormida. El bebé está bien, ya lo alimenté, también le cambié el pañal, se ha portado bastante bien para ser su primera noche de vida