Los cobardes huyen.
Fiorela llegaba a la impresionante mansión Ferreti. No es que ella fuera pobre, pero este nivel de riqueza era simplemente increíble.
Los hombres tenían acceso libre, la jovén observaba los prolijos y bellos jardines, también a todos esos hombres de traje y armados con radios y auriculares en sus oídos. Parecía una enorme fortaleza.
Llegaron justo a la puerta de entrada donde uno de los hombres ayudó a bajar a la joven. Ella bajó del coche, y aunque era muy hermosa los guardaespaldas man