Las mentes maquiavélicas de los trillizos Ivanov.
Ismael ya no perdió más tiempo, cargó de nuevo a la mujercita y la sacó de la mansión para subirla a su coche, el hombre no esperó a nadie, salió a toda velocidad de la villa con rumbo a una clínica.
El señor Smith pidió a su chófer que lo llevara, que siguiera el coche del CEO Rossi, lo que no esperó fue que el CEO Larsson también subió con él.
— ¡Vámonos Tomás, trata de alcanzar a Ismael! — El padre no vió venir a su hija Grace, ella ni siquiera salió para ir con él al hospital. El odio