Yo también te amo, mi gatita salvaje.
Ismael no se iba a andar por las ramas, él estaba decidido a convertirse en el prometido de La hermosa Griselda, ella era suya.
La molestia de Wiliam Larsson era más que evidente, no había ido ahí para comprometerse con la hermana de su bella asistente. Estaba a punto de rechazar lo que había sugerido el CEO Rossi, cuando...
— !No puedo creer que esto esté pasando, mis dos adoradas hijas se van a comprometer la misma noche! ¡No podría estar más feliz, ambas son maravillosas y valiosas a s