Apolo Valentain no era cualquier CEO, muy pocas personas podían llegar a él, su carácter era mal humorado y tenía poca paciencia.
El hombre levantó el dedo de en medio a su amigo. No iba a hacerle trillizas a su esposa para los tres pequeños demonios de Sergey, no señor.
El CEO ruso rió por la respuesta que su amigo le dió.
— Papá, creo que al tío Apolo no le agradó la idea. Ahhh... Que difícil es encontrar una para él futuro, los tíos son muy exigentes. — Alexandrito comentaba a su p