La bebé Ivanov ha llegado.
Los enfermeros ayudaron a bajar rápidamente a la bella chef para llevarla en la silla de ruedas a la sala donde se recibían los bebés de parto natural.
— ¡Ahhh...! ¡Llamen a mi esposo, quiero que él esté conmigo, no puedo hacer esto sola, que venga ya!
— ¡Enfermero Márquez, vayan por el esposo de la paciente, de prisa que no hay tiempo que perder!
— Enseguida.
Sergey estaba justo cerca de la puerta por la que vió entrar a su mujer. El no se iba a mover de ahí por nada del mundo.