Ismael Rossi ya sabe toda la verdad.
Sergey sonrió de lado, eso es justo lo que él habría hecho, amenazar a su padre con ser su enemigo si no cuidaba de su madre diligentemente. Ese era un mundo privado que solamente ellos entendían.
El pecho de Sergey se hinchó de dicha. Su hijo mayor también lo había perdonado. Eso quería decir que lo aceptaban como su padre, y que también lo quería.
— ¡Ohhh... Yo también quiero que papá me cargue, Mamá quiero que me quiten esta aguja que tengo en la mano, ya no quiero estar en cama! — Ale