Al siguiente día en la oficina, el ánimo de Isabella estaba muy decaído, pero se acariciaba el vientre y eso la confortaba un poco, sentir a sus bebés le daba fuerzas para seguir, más nada la habría preparado para lo que viviría ese día.
— Isabella, ven para entregarte las facturas que se deben llevar al departamento de contaduría — El CEO la llamo por el interlocutor personal que tenían
— Voy en seguida — La mujer embarazada se movía mas lento, su barriga estaba ya bastante grande, y en