Al norte del país, el CEO Ismael Rossi terminaba su importante reunión. El chófer lo llevaba al aeropuerto para que abordara su avión privado, era hora de regresar a la ciudad de nueva York.
El hombre de mirada azul violeta dió un vistazo por la ventanilla antes de bajar, el lugar estaba muy concurrido, se ajustó el fino abrigo gris que lo ayudaba a cubrirse del frío, cuando de pronto un grupo de gente reunidos llamó su atención.
— Estoy bien, solo me he doblado el tobillo pero no ha sido