Al día siguiente, cuando regresaba a casa de dar un paseo, ya que las piernas las tenía muy hinchadas, me encontré sentado en una cafeteria que habia enfrente de mi casa a Carlos, al mirarlo, me hizo una señal con la mano para que entrara viendo como él se levantaba de donde estaba sentado para acercarse a la puerta de la cafetería, abriendola cuando pase por al lado
— ¿Te puedo invitar a un zumo? necesito hablar contigo — me dijo
Asentí con la cabeza y entre en la cafetería acompañando a Carlo