Estaba en mi despacho mirando por las ventana las nubes negras que se iban acercando a la ciudad, cuando de pronto escuche abrirse la puerta escuchando la voz de Carlos
— Buenos dias Alexa – me dijo
— Buenos días a ti también Carlos ¿te puedo ayudar en algo? — le pregunté con la voz tranquila
— Alex – volvió a repetir mi nombre
— Si asi me llamo yo –
Carlos se sentó por un momento en la silla que había enfrente de mi escritorio para recobrar la respiración y la compostura, ya que me supuse qu