SIEMPRE HAY ALGUIEN QUE ECHA TODO A PERDER.
Dos días después de estar en la casa de la montaña y con los teléfonos apagados, Karolina encendió su teléfono, pues sabía que Russell no podría solo con las reuniones y compromisos que ella tenía.
Lo primero que vio fueron llamadas de Marla, más de cincuenta llamadas había hecho la mujer.
-Karo, deja ese teléfono y ven a la cama conmigo, dijo el apuesto hombre, recostado y desnudo sobre la cama.
En ese momento en que Karolina caminaba hacia Blake, el teléfono móvil volvió a sonar.
-Ya contesta