Punto de vista de Orion
Kennedy miró los papeles, luego a mí. Por un momento pensé que tal vez sería listo. Que se daría cuenta de la situación y cooperaría.
Pero no.
Se rio. Un sonido áspero y amargo que me hizo apretar la mandíbula y cerrar los puños a los costados.
—No voy a firmar una mierda —escupió, salpicando un poco de sangre del labio partido con la fuerza de las palabras—. Anya me pertenece. Es mi mujer. ¿Crees que unos papeles van a cambiar eso? Es mía, y siempre lo será—
Vi rojo.
Li