DESGRACIA
Nada más regresar de su viaje, Isabela fue golpeada por su realidad, la realidad donde las cuentas no llegan, los empleados piden su sueldo y las situaciones inesperadas no le dan respiro.
Lo peor era que la situación inesperada estuviera frente a ella tomando un café con tranquilidad. Su hermano había llegado cuando ella no estaba y por palabras de Emma se presentó como el otro jefe de la hacienda.
-Parece que las cosas mejoraron por aquí, ya no parece un maldito descampado. -Isa m