84|El rey.
— Lemuria, quiero que despiertes al clon de la cabina doce dos cero seis.
— ¡Claro que sí, señor Adrián! En este mismo instante comenzaré con las maniobras de reanimación.
Todos dieron varios pasos atrás cuando la cabina drenó el líquido que escapó por una tubería que estaba anclada al suelo. Luego, la cabina comenzó a calentarse.
Desde donde estaba Adrián, podía sentir el calor que comenzaba a desprender. El vidrio se hizo translúcido y pudieron observar completamente al hombre que había al o