La celebración en la mansión Ivanov continuaba entre risas y felicitaciones sinceras.
Liam ya estaba preparando una oferta que Rodrigo no iba a poder rechazar, estaba decidido a pelear por esa bebé que aunque todavía no nacía, sería una heredera criada con amor y valores.
Katherina todavía tenía los ojos húmedos mientras Rodrigo permanecía a su lado, incapaz de ocultar su felicidad.
— Una niña. —repitió él por tercera vez, acariciando con delicadeza el vientre de su esposa— Voy a tener