Una advertencia aterradora.
Para complicar más las cosas, Yuri, que había aprovechado los meses de separación de los esposos para acercarse a Katherina y ser su apoyo incondicional.
Se acercó a la doctora y puso una de sus manos en la pequeña barriga de ella.
El CEO sintió que los celos le atravesaban el pecho. Nunca había permitido que los hombres que le coqueteaban a su bella mujer se le acercaran, y ese miserable la estaba tocando a ella y a su hijo.
— Yo sí voy a protegerlos, tú... Puede que tengas talento par