Calidez en el corazón.
Una vez que los esposos convencieron al patriarca de la familia poderosa, de quedarse en el penthouse.
Rodrigo Ivanov entró primero, cargando con una delicadeza casi reverencial una pequeña maleta de Katherina.
Detrás de él caminaba el patriarca Ivanov apoyado en su bastón, mientras dos empleados llevaban el resto del equipaje.
Katherina observó el inmenso lugar, pero ahora de una manera diferente.
Todo estaba impecable: mármol blanco, enormes ventanales con vista a la ciudad y una de