Me quedé mirando a los dos, viendo como las manos de mi esposo no dejaba de acariciar la espalda por debajo del jersey que llevaba a Mani.
—- No te preocupes Bianca, no hay nada entre tu esposo y yo, solo seria sexo, —- me dijo Mani.
—- Bien, no me parece pero quiero conocer ese mundo, y ahora qué se vuestra historia me gustaría que me enseñéis —- les dije.
Maní se volvió a sentar en su tumbona, cogiendo mi esposo mi mano sentandome encima de él a horcajadas haciéndome sentir su dureza.
—- Mi