Al despertar, mire a mi alrededor aunque estaba bastante mareada, casi sin fuerzas intenté librarme de las ataduras, pero entro uno de los que me vigilaban, al acercarse a mi, lo mire muy seria.
—- Por favor necesito ir al baño, no aguanto mas ayúdame —- le dije, con la voz bajita.
—- Hazte encima, no puedo soltarte, la jefa manda —- me contestó.
—- Y si te doy favor por favor, ¿me ayudarías? —- le pregunté, escuchando como se reía mientras se acercaba más a mi.
—-- ¿Qué favor me puedes dar tu?