Al día siguiente, Mark y yo nos pusimos los bañadores, pero en vez de ir a la piscina que es donde estaban mis amigas, nos fuimos a la playa. Al llegar, dejamos las toallas extendidas metiéndonos los dos en el agua cogidos de la mano. Mi marido si que nadó unos metros, pero yo preferi darme solo un baño, quería tomar el sol, pues estaba demasiado pálida y sabía que el sol era bueno para mi bebe. Pero estando tumbada en la toalla, me taparon el sol por un momento.
—- ¿Cómo está mi gordita? —- es