Tomas paró el coche en la puerta de urgencias de la clínica, entró y llamó a un sanitario que salió a nuestro encuentro con una silla de ruedas, haciendo que me sentara, viendo como Tomas se iba a aparcar el coche. Una vez el sanitario me llevó a la sala, echó la cortina que separaba las salas, dejandome sola en aquel lugar para llamar al médico. Me levanté de la silla en cuanto vi al doctor entrar, quedándonos los dos de frente.
—-- Buenos días señora, ¿su esposo está dando sus datos en recepc