La ambulancia llegó en cuestión de minutos, aunque para Brith pareció una eternidad. Los paramédicos llevaron a Malinder al hospital, y Brith los siguió de cerca en su auto. Durante el trayecto, su mente estaba en blanco, incapaz de procesar lo que acababa de suceder. Cuando llegaron al hospital, malinder fue llevado de inmediato a la sala de emergencias.
Brith se quedó en la sala de espera, caminando de un lado a otro como un león enjaulado. Su rostro estaba pálido, y sus ojos, normalmente frí