Brihana caminaba por las calles, sus pasos resonando en el pavimento como un eco de su desolación. La noche había caído, y las luces de la ciudad parpadeaban como estrellas lejanas, pero ella no podía ver su belleza. Su mente estaba atrapada en un torbellino de pensamientos y emociones, cada uno más doloroso que el anterior. "¿Cómo pudo suceder esto?", se preguntaba, sintiendo que el mundo se había vuelto un lugar extraño y hostil.
Las lágrimas caían silenciosamente por sus mejillas, y cada vez