Odiando desearte.
Alaia ni siquiera fue capaz de pensar con claridad, sino que cuando su loba le cedió el control, volvió a su forma humana, quedando totalmente desnuda delante de ese demonio, qué al verla se relamió los labios, haciendo con ese gesto que ella cayera en cuenta y notara su situación.
«Perverso» manifestó internamente.
«Sí que lo soy» aunque no podía escuchar sus pensamientos, Zian supuso que algo parecido era lo que ella estaba pensando de él, pero eso poco le importaba.
Aunque la desnudez para