POV de Talia
La mañana había empezado mejor que la mayoría. Me desperté en una casa tranquila, con la luz del sol entrando por las cortinas como miel tibia, y por primera vez no sentí la urgencia de correr a ningún lado. Mi teléfono no sonaba sin parar, nadie me llamaba, y casi parecía que el universo me estaba diciendo que respirara, que me detuviera por un momento. Y, por una vez, escuché.
Hoy iba a ser un día para mí. Sin reuniones, sin caos, sin tratar de ganar una batalla que nadie recono