Dean sorpresivamenre arranca el corsé de la jadeante mujer, dejando así saltar a la vista esos redondos y llenos pechos que se lleva a la boca entre suspiros, ante tan delicioso sabor.
—Eres una bestia, me has dejado sin ropa... —susurra entre gemidos aquello, sonriendo.
—Sabes que siempre lo hago. —Pasa al otro seno y succiona el pezón con deleite.
Caen sobre las mantas mientras se desvisten con prisa, rasgando sus ropas y la piel en el proceso, algo que deja de importarles cuando están jun