Llevaba nueve años en el penthouse.
Lo había comprado a los treinta y uno, antes de que la empresa fuera lo que era ahora, antes del matrimonio, antes de todo. Alto y limpio, con la ciudad visible desde cada ventana, algo que le había parecido importante a los treinta y uno. La visibilidad. La sensación de estar por encima de las cosas.
Sera se había mudado gradualmente en los meses previos a la boda, que era como ella hacía la mayoría de las cosas: con cuidado y sin anuncio. Él había visto acu