Domingo por la mañana. Su barrio. Café.
Habían estado caminando veinte minutos sin destino particular, algo que habían estado haciendo cada vez más seguido, el tipo de caminata que no requería nada salvo estar en movimiento el uno junto al otro. La ciudad estaba en calma de la manera en que está en calma los domingos por la mañana antes del mediodía, esa soltura particular de una ciudad dándose permiso para no tener apuro.
Ella sostenía el café que él había preparado. Él estaba a su lado, al ri