Para el CEO ciego, escuchar que ya habían encontrado a su esposa, le regresaba la calma, si ella simplemente se marchaba, que cuentas le daría al pequeño Emill, no podía solo decirle que perdió a su madre en el monte, ¿cierto?
— ¡Ya la encontré, jefe, ella está comiendo en un restaurante, la puedo ver por la ventana! ya estoy conduciendo para allá
— ¡Apresúrate, se te va a perder de nuevo! — el CEO apretaba con fuerza su bastón, queriendo poder llegar por su propio pie, cobrarse la cuenta pen