Prometida robada

Más tarde Vittorio Vittali y Kenya Vittali, llegaron al hospital a ver a su hija y su nieta, los abuelos estaban muy contentos

— Dante, venimos a suplirte, ve a descansar un poco, cuidaremos bien de las nenas, te ves cansado y muy desvelado — Vittorio, dijo al mafioso

— La bebé me puso una paliza, no quiso dormír mucho, pero mírenla ahorita, profundamente dormida — la acusaba el papá

— Anda, cariño, ve a dormír un poco y darte una ducha, también debes comer bien, mis padres se quedará
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